Monkey 47: el gin más botánico del planeta (y no de los simios)

TXT Daniel Greve

47 grados alcohólicos y 47 botánicos. Parece caprichoso, una vuelta de más, una fórmula exageradamente retorcida, pero –a juzgar por el resultado– todos los espasmos del mundo valen la pena. Primero, porque esta ginebra Monkey 47 no es una bomba atómica de especias y frutas. Por el contrario, y fuera todo pronóstico, se trata de una mezcla muy compleja pero a la vez elegante, llena de finas capas de frutas, hierbas, flores y especias. Cada una susurra a favor de la orquesta y lejos de su propia individualidad. El único componente que revela su contraetiqueta –casi como un spoiler– es la zarzaparrilla, pero se sabe que en esta botella desfilan elementos como la nebrina –más que obvio–, pero también verbena, manzanilla, lavanda, jengibre, sauco y diversos cítricos –limón, pomelo, naranja, en ese orden– entre los restantes 46 componentes. Segundo, porque tanta información permite beberlo solo, pero también en alta coctelería. Ergo, con la palabra versatilidad bajo sus hombros. Y tercero, porque es más que estimulante encontrarse con un producto tan limitado –se producen muy pocas botellas anualmente, la mayoría de 500 cc, en partidas numeradas– cuya dedicación obsesiva y maniática por la calidad se hace evidente. Se ve en cada detalle –la botella, la etiqueta, el corcho con su respectivo anillo, el concepto general–. Todo eso hace que este Monkey 47 de Schwarzwald sea un gin único, raro, camaleónico. Lo probarás 47 veces y será una sorpresa, un descubrimiento. Un nuevo gin, cada vez. A la venta en BOOZ.cl