Juntas en la parrilla

TXT Isidora Díaz Fernández

IMG Moira Muñoz Bravo  

Cuando nos conocimos con Carolina Carriel, también nos encontrábamos por primera vez con otra mujer que hacía asados. Y tras muchos, en 2016 publicamos Todo a la Parrilla, un recetario con fotos de Araceli Paz que acabamos de reeditar –y que aparece reseñado en esta Jigger–. En el proceso no supimos de ninguna otra mujer parrillera chilena, y sí, nos sentíamos un poco solas.

Entre 2016 y 2019 algo prendió y la parrilla se transformó en deporte gastronómico. Aparecieron tiendas especializadas, programas de TV, festivales y competencias. También la Asociación Chilena de Asadores [ACA], hoy con 91 miembros. Y por fin, las parrilleras: Susana Salhus de Suasado, Izumi Horiuche de Izumi Asados, MILF Parrilleras y Just Grill, el equipo revelación del circuito nacional compuesto por Daniela Cavieres [26] y Marianella “Nella” Donato [26]. Antes de conocerse, ambas estudiaron gastronomía e hicieron prácticas fuera del país: Daniela se hizo cargo de la parrilla en Dos Palillos [Barcelona, con una estrella Michelin], mientras que Nella recibió elogios sobre su trabajo a fuego directo en Perú. 

Luego de integrar equipos mixtos, se lanzaron juntas para promover su pyme Just Grill. Su método es riguroso: estudian, practican y planifican; sólo improvisan sus elegantes emplatados. Así lograron el primer lugar general tres veces seguidas en los torneos más importantes de la temporada: la Expo Parrilla [Santiago], La Liga Parrillera [Temuco] y Fuegos de Viña [Viña del Mar]. Nella se emociona al recordar el exitoso debut, “yo quería llorar. No íbamos a ganar, sólo a dar a conocer Just Grill como empresa de asados a domicilio; fuimos a la vida”. Según Carolina “ellas se atreven a innovar y lo hacen sin creerse estrellitas, poniendo todo su corazón y energía en el fuego. Son secas, las amo”.

Aparte del amor por el fuego, también compartimos la suspicacia masculina.

“A ustedes les falta un parrillero, alguien que les mueva el carbón”, les dijeron en plena competencia. Y se cuestionó que se siguieran presentando, porque “ustedes son muy secas, chiquillas”. Daniela reacciona, “¿o sea que hay que nivelar para abajo? Me gusta que seamos un parámetro para que los otros mejoren, para que la gastronomía crezca”. 

Por suerte los hombres son, en su mayoría, entusiastas aliados: “se siente compañerismo de todos los chiquillos. Nos sentimos muy queridas”, recalca la dupla. Lo mismo en ACA, donde han sido acogidas y apoyadas; con sólo catorce, la asociación es la que tiene el mayor número de mujeres en Latinoamérica. “Es un honor contar con ellas, son un motor de energía y rompen barreras y mitos muy relevantes”, afirma Eduardo Elgueta, su presidente.

Es inmensamente gratificante saber que hay otras a quienes el fuego las llama. Y hemos visto con orgullo cómo triunfan por goleada. Concuerdo con Carolina: “las mujeres tienen la habilidad de comunicarse no sólo entre ellas sino que con el público; logran comunicar este evangelio parrillero del que somos parte. Y además tienen esa rudeza necesaria para estar en la parrilla, trabajar con cortes grandes, con el calor. Eso refuerza que la parrilla no tiene género”.