Cocktails que tocan tu puerta

 

Ya que no puedes ir al bar, el bar va hacia ti. Porque lo sabemos: los bares son sitios total y absolutamente sociales. Y, con esto del distanciamiento social, la idea del bar que conocemos se anula, se esfuma. Eso, en parte. Eso, hasta ahora. Porque muchos bares de la capital decidieron llevarte la barra misma condensada en una caja. Con botellas premixeadas, recetas y hasta cristalería y garnish. Aquí, los best sellers

TXT Loreto Oda + Sebastián Varela + Daniel Greve
IMG Varios artistas

El Sindicato es un laboratorio

Tres semanas se pasó Camilo Solano jugando Play, cuando agitar ingredientes líquidos tras una barra dejó de ser la rutina de cada noche en Geber Bar. Hasta que le puso pausa para hacer algo por la coctelería. Se dio varias vueltas para gestar algo bien hecho y estructurado, que lleve su sello personal y sin copiarle a nadie. Una idea fuerte, revolucionaria y con carácter, como él describe y bautiza como El Sindicato: su emprendimiento de coctelería para portar. Así llevó la química al laboratorio de su piso, partiendo con las botellas que tenía a mano, y para que sea testeado en los hogares de los sedientos amantes de las buenas mezclas.

La técnica centenaria de la clarificación, explica, es la que lo llevó a crear el cocktail más aclamado: el Chai Punch. Ron, té chai, azúcar, leche y limón. Para los intolerantes de la lactosa, sí, porque el cítrico es el que se agrega al final para cortar la proteína y las grasas de la leche, luego filtradas como se hace con el café. Es fino, balanceado, en el que el ron, el té, el azúcar y el limón se transforman en una nueva clave para refrescar la tarde. La mezcla incluso recuerda al melón tuna.  

En el Pop Corn-Tail se logra un sabor dulzón, que nos lleva a lado lúdico con cabritas dulces –el caramelo y el tostado hacen fiesta– producto de la maceración de whisky en cabritas a la mantequilla y sal, que para redondear su sabor se une con jugo de naranja fresco, bitter y syrup. Como para poner una película y recordar las tardes de cine que extrañamos.

El Mai Tai es uno de los clásicos que destaca entre otras siete opciones. Es lechoso, almidonado –producto de la horchata– y dulce, pero en su justa medida, porque su tenor alcohólico es más pronuncuiado, gracias a la mezcla de ron más triple sec. El limón equilibra y refresca, transformándolo en un trago estimulante y muy versátil. Como pase tarde o temprano esta pandemia, El Sindicato seguirá peleando por el derecho al beber porque, en palabras de su presidente, “la gente seguirá apreciando el compartir un cocktail en la casa”.Instagram: @_el_sindicato

Yefry desconcierta paladares

Un cocktail tirado, de grifo, de barril. Como quieras llamarle. La cosa es que sale fresco desde la schopera, como poco se ve en barras de Chile. Así se sirve directo a la botella y listo para el despacho el Lady Blush, creación del bartender de Galpón Italia, Yefry Avilera. El venezolano integra a sus cocktails sus experiencias por el mundo para combinar sabores asiáticos y latinos. Los elementos nacionales –pisco reservado y reducción de carménère, frutos rojos y especias–, además del maracuyá, la piña, el limón y la tónica dan con un cocktail frutal y dulce, y lo han convertido en el más popular de la carta. El Unami Smooth promete por su parte entregar todas las sensaciones en la boca, como la referencia de su nombre a la palabra japonesa que quiere decir “sabor agradable”. Con scotch, syrup especiado de canela y clavo, jugo de limón y jugo de manzana prensada en frío, hay aquí un claro perfil botánico. ¿Un clásico? Sí, y con un giro muy llamativo: el bourbon de su Boulevardier va con fatwash de aceite de coco. “Llega un momento que el gin & tonic y la piscola aburren y la gente se está atreviendo con cocktails a la casa. La coctelería delivery llegó para quedarse y que hayan surgido tantas iniciativas sólo potencia la industria”, comenta Avilera, contento de “poder desconcertar paladares a domicilio”.Instagram: @yefry_the_bartender

Siam Thai: instrucciones para beber sabores exóticos

Iniciada la cuarentena, Karla Martínez y Beatriz Solari “saqueaban” las reservas del Siam Thai de Barrio Italia para cocinar en su casa. Tras una y otra cena, se dieron cuenta de que lo mismo querían para sus clientes. Brindaron por la idea y luego llevaron a cabo el formato particular de delivery que hoy realiza su restaurante con los ingredientes precisos y las instrucciones para cocinarlos, tal como se estila en el local tailandés. Y, claro está, no dejaron de lado la coctelería: los líquidos se despachan ya mezcados en botellas de vidrio en una bonita presentación, y los extras, como algunos ingredientes sólidos o elementos decorativos –así como los bitter– vienen por separado, para seguir el instructivo y vivir la experiencia de una preparación en conjunto.

De entre las opciones exóticas está el Jardín Noong, mezcla de gin La República, una infusión de flor de hibisco, licor de cereza, miel de palma y jugo de pomelo. Algo caribeño con el Catamayo Tiki y su combinación de ron especiado, miel de caña, jugos de maracuyá, mango y limón da una sensación de flotar en el Nirvana. El Solsticio es quizás el más interesante. Por el garnish de marshmallow que tú tendrás que quemar, puede ser, pero también por el vermouth al estilo thai [infusionado en kaffir y galangal], puré de yuzu, gin y jugo de limón. Para soñar con el veraniego día más largo del año. La cristalería se puede adquirir al costo para una mejor presentación, pero la preciosa caja también incluye otros elementos singulares, dependiendo del cocktail, como una bombilla ecológica –hecha a partir de cuesco de palta reciclada y biodegradable– y hasta un Smudge Kit, una especie de ramo de hierbas y especias para quemar con los que puedes limpiar diferentes rincones de tu hogar a través de sanadoras oraciones . Instagram: @siamthaichile

Corazón bien rojo para el delivery de La Provi

“La gente extraña La Provi: su onda, su ambiente y sus sabores. Además de que muchos otros quedaron con ganas de conocerlo antes de la crisis sanitaria. Estábamos pasando por nuestro mejor momento y eso se nota ahora que empezamos con el delivery”. El pequeño bar del icónico corazón rojo neón, imperdible de la ruta de barras santiaguina, vive su momento hot aún en tiempos de pandemia, como explica su barmaid estrella, Fernanda Escobar. A puertas cerradas, está hasta triplicando sus ventas gracias a la glamorosa coctelería ahora embotellada, que llega perfectamente montada y hasta con cristalería Riedel. La Feña, glamorosa también, trabaja extenuantes jornadas elaborando una decena de diferentes opciones, que llegan a casa con una sensual presentación, acompañadas de la cristalería y garnish adecuados, además de las coleccionables figuritas de dinosaurios.

Hasta llega una vela para armar el ambiente romántico que merece tomar coctelería de clase, como un Quincehattan –scotch whisky, vermouth rosso y jarabe de membrillo casero– seco, poderoso y especiado, todo en equilibrio; o el favorito de la jefa: La Pau vodka, syrup de violeta y limón– una mezcla más que estimulante. Attentis con el fin del virus, porque La Provi trama la apertura de una segunda sede en Las Condes para sus leales feligreses y aquellos otros que no aguantan ya caer rendidos por primera vez a sus pies. Instagram: @barlaprovidencia

El profe Leonel te lo explica

Encerrado en casa y lejos de la barra del Oporto, donde cada noche pre pandemia deleitaba con la coctelera, Leonel Viva echaba a volar la creatividad. La necesidad económica se sumaba al deseo por poder seguir haciendo lo que más disfruta. Así encontró inspiración para mezclar sabores cuando probó unas almendras exquisitas que tenía su polola, y fue imaginando hasta pensar en el delicioso encostrado que luego llevaría el delicioso Almendrado Scotch –whisky escocés, miel, Drambuie y café espresso–, el que hoy puede llegar a los domicilios con el llamativo garnish aparte, el cual quien lo beba debe antes bañar el borde del vaso en el syrup que también va adjunto y untar ahí el molido del fruto seco… ¿Algo más fresco? Perfecto sería un Lesly’s Botanists, con gin Hendrick’s, agua miel de pepino e infusión de manzanilla, una refrescante y perfumada mezcla que pide más de una vuelta. Un clásico Negroni no falta, y Viva se encarga de aclarar que el suyo lo hace con la técnica del escanciado (airear el líquido pasándolo vistosamente de una parte de la coctelera a la otra) para que no pierda cuerpo. El barman cordobés no sólo crea y entrega, si no que en línea enseña los métodos para servirlo adecuadamente y además intercambia una serie de tips y secretos de coctelería con quienes se entusiasman a ordenar alguno de sus inventos de cuarentena. Aló, profe…¿Se puede tomar acá? Instagram: @leonelviva

Padilla Bar, coctelería sustentable y con espíritu social

La coctelería de Williams Padilla es una mezcla de su tierra natal y la adoptiva. De Perú y de La Serena, esa ciudad nortina de Chile que ahora es su casa. Allí llegó este bartender, oriundo del departamento peruano de Ancash, para la apertura del restaurante Machu Picchu, donde se encontraba hasta que brotó la emergencia sanitaria. En noviembre del año pasado comenzó con su emprendimiento, Padilla Bar, el que ha potenciado en este tiempo.

¿De qué se trata? De cocktails delivery clásicos y de autor, los que llegan en un packing bien cuidado, con las indicaciones y los elementos necesarios para vivir la experiencia lo más completa en casa. Por eso, junto a las botellas, que son 100% recicladas luego de ser sometidas a un minucioso proceso de desinfección, vienen garnish, esferas de hielo y la vajilla correspondiente. Obviamente, el pisco sour es su especialidad y cómo no si en el 2012 fue campeón nacional de un concurso de este brebaje realizado en Perú y es embajador de esta preparación en La Serena. Y la verdad que sí, porque se trata de una preparación con la acidez y consistencia justa que está hecha con pisco acholado, zumo de limón de pica y un jarabe de la casa, versión que también está disponible en maracuyá. Hablando de los clásicos, tiene una intensa, cremosa y aromática Piña Colada, que cada sorbo te transporta un poco al Caribe; más una golosa y profunda Algarrobina, que nace de la combinación de licor de cacao, miel de algarrobina, jarabe de goma de la casa, leche evaporada y pisco acholado, el que aporta un final algo frutoso.

Dentro de sus creaciones está Bingham 1911, en honor al descubridor de Machu Picchu ¿Cómo es? Fresco y especiado por la mezcla de Jim Beam, aperol, mix de cítricos, shurb de papas andinas. También algo efervescente por las burbujas que regala la ginger ale. A la lista se suma Inty Wañuy, que es toda una experiencia, tanto por su montaje como por sus capas de sabores, donde el dulce juega con lo amargo. Este viene con una esfera de chicha morada que a medida que se va derritiendo va pasando sabor y color a la base de pisco acholado, frutos cítricos y jarabe de papaya. La idea es poner el vaso sobre una luz led [que vende aparte], aunque la luz del celular también funciona bien, y ver el degradé de esta creación inspirada en el último eclipse total visto en La Serena el año pasado. Buen equilibro de sabores en esta propuesta sustentable, donde se reutilizan al máximo los insumos para evitar las mermas, y que además busca ayudar en medio de esta crisis, ya que el 10% de las ventas mensuales se destinan para comprar alimentos no perecibles para las personas en condición de calle. Es decir, disfrute con consciencia y ayuda social. Instagram: @padilla.bar